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Aralli

Aralli en VIAJA CON ARI 09 de Setiembre de 2017

Día de Bolivia y día de la Virgen de Copacabana

Hace unas semanas posteé lo que había sido mi experiencia de viaje el 27 de abril en el día del rey en Ámsterdam, Holanda. Pues bien, cuando estaba planeando con Flor (de la historia la limeña y la puneña) el viaje a su tierra, ella me sugirió hacerlo coincidir con los primeros días de agosto, el día nacional de Bolivia y además con el de la Virgen de Copacabana, y debido a mi experiencia anterior, no me pareció una mala idea.

Debo reconocer que hubo costumbres que encontré muy peculiares. Luego de ver el Titicaca la noche anterior y haber sentido una paz y tranquilidad indescriptibles, el día siguiente estuvo muy lejos de experimentar algo similar. Cuando el esposo de Flor mencionaba que debíamos ‘hacer cola’ para entrar, honestamente no entendía. Al control boliviano aparentemente no le gusta madrugar y recién abre a las 8 am, por lo que los autos entre la noche anterior y esa hora hacen ‘una cola’ para poder cruzar la frontera al día siguiente.

Llegamos al pueblo de Yunguyo antes de las 6 am para hacer la famosa ‘cola’ y no fue antes de las 11 am que finalmente pudimos pasar la frontera. Cinco horas, sí, CINCO HORAS!!! Sumados, al papeleo, y los diversos escenarios que tuvimos que presenciar (los videos están en el Instagram: @viajaconari) Durante la espera había mucha gente que vendía velas y decoración para el auto.

Pero valió la pena la espera cuando llegué a la ‘playa de Bolivia’. Desde la famosa ‘cola’, carros estaban adornados y la música fuerte con cajas de cerveza era la típica ambientación del lugar. No pensé motos acuáticas y lanchas serían parte del escenario. 

Dejamos el carro y luego debíamos subir el monte que tenía el nombre de ‘El Calvario’. A más de 3800 m.s.n.m. es un poco difícil como comprenderán, pero los comercios y los cohetecillos hacían amena la subida. Al llegar a la cima, entendí por qué vendían velas en la entrada, 

y que cuando vendían carritos y casas no era para jugar monopolio con mi sobrino, sino que era para ofrecérselo a la Virgen de Copacabana y que en este año ella se encargara de otorgarlo. Flor y su familia ‘compraron un pedazo de tierra’  y el resto de bienes que se querían tener este año, con lo que se empezó el ritual. Como se me asignó como madrina, debía comprar la cerveza local para ‘challar’. Terminado este ritual se selló con incienso, comprando cervezas nuevamente y challando de nuevo para terminar el rito (El rito completo está en el canal de Youtube de VIAJA CON ARI).

Al bajar ‘El Calvario’ compramos algunos souvenirs, y camino a la plaza principal, no podía faltar la trucha frita y el queso frito. La iglesia de Copacabana de blanco, resaltaba en la ciudad. Al salir, pudimos ver el sunset del lago Titicaca que coronó la visita.

Infaltable foto con la llama y del sunset mencionado con la gente que seguía bebiendo cervezas desde las 6 am!!

Me faltaba aún conocer más del país vecino, del cual, casi me deportan...Eso, en la siguiente historia de #LaMaletaRosada en www.viajaconari.com

Buenos viajes!!!! 

Ari 


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